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CATEQUESIS

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¿QUÉ SON LAS CATEQUESIS?

Las Catequesis han sido concebidas como un acompañamiento con vistas al evento que tendrá lugar en junio de 2022: un camino espiritual a seguir para llegar al X Encuentro Mundial de las Familias.

Explicación de la imagen pintada por el Padre Marko Ivan Rupnik

Meditación del padre Marko Ivan Rupnik, artista y teólogo, a partir de la imagen que creó para el Encuentro Mundial de las Familias en Roma 2022.

La familia en sí misma pertenece a la existencia según la naturaleza. Sabemos que también en el mundo animal hay familias. Incluso los pájaros y los peces tienen familia. Así que la familia expresa la forma de existir de los seres vivos, es algo que pertenece a la naturaleza de la creación.

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Padre Marko Ivan Rupnik

Para nosotros, los cristianos, la familia es la expresión de un sacramento, que es el Matrimonio. Y esto cambia totalmente su significado, porque un sacramento siempre implica transformación.

Las bodas de Caná de Galilea

El fondo de la imagen es el episodio de las bodas de Caná de Galilea. El sirviente que sirve el vino tiene el rostro con los rasgos de San Pablo, según la antigua iconografía cristiana. La imagen revela así, cómo el amor sacramental entre el hombre y la mujer es un reflejo del amor indisoluble y la unidad entre Cristo y la Iglesia. En el matrimonio cristiano, en efecto, el amor de los esposos se transforma, porque se hace partícipe del amor que Cristo tiene por la Iglesia. En este sentido, el matrimonio tiene una dimensión eclesial y es inseparable de la Iglesia.

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Vocación y familia

El término vocación proviene del verbo en latín vocare, que significa llamar. Ser llamados conlleva un mensaje. Alguien que sabe que existimos se interesa por nuestra vida. Podemos aceptar o rechazar esta llamada a entrar en una relación. El Matrimonio es la respuesta a una llamada

Nombramiento: un signo de amor

Un acto de gran responsabilidad y amor hacia una nueva vida, ponerle nombre a un niño es un acto que marca al feto y a su familia. Esta es la historia de Cristina.

Vocación y familia

¿Cómo se descubre la propia vocación en este mundo? Se puede descubrir de muchos modos. Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocación verdadera inicia con un encuentro con Jesús que nos dona una alegría y una esperanza nueva; y nos conduce, también a través de pruebas y dificultades, a un encuentro cada vez más pleno, crece, ese encuentro, más grande, el encuentro con Él y a la plenitud de la alegría.

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LLAMADOS A LA SANTIDAD

¿A qué está llamada nuestra familia? San Pablo - llamado por el Señor a un giro radical en su vida - podría responder así: «Bendito sea Dios, que nos ha elegido antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia en el amor»

Francisco y la santidad

La Iglesia necesita santos, no superhéroes. Desde los primeros pasos tras su elección a la Cátedra de Pedro, Francisco se ha detenido en la santidad en la Iglesia y, en varias ocasiones, no sólo ha esbozado lo que distingue al ser santo, sino que también ha indicado lo que no es un santo. El 2 de octubre de 2013, en una de las audiencias generales de su primer año de Pontificado, destacó que la Iglesia "ofrece a todos la posibilidad de recorrer el camino de la santidad, que es el camino del cristiano" hacia el encuentro con Jesús. La Iglesia, observó, "no rechaza a los pecadores", los acoge y los invita a dejarse "contagiar por la santidad de Dios". Al final de esa catequesis, el Papa citó al escritor francés Léon Bloy que decía que "sólo hay una tristeza en la vida, la de no ser santo".

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NAZARET: CONVERTIR EN ALGO NORMAL EL AMOR

Observando a la familia de Jesús, José y María, cada familia puede redescubrir su propia vocación, empezar a entenderse un poco mejor, encontrar su camino en la vida y sentirse atraída por la alegría del Evangelio.

Familia y comunidad cristiana

El vínculo entre la familia y la comunidad cristiana es "natural", por así decirlo, porque la Iglesia es una familia espiritual y la familia es una pequeña Iglesia. La comunidad cristiana es el hogar de quienes creen en Jesús como fuente de fraternidad entre todos los hombres. La Iglesia camina en medio de los pueblos, en la historia de los hombres y las mujeres, de los padres y las madres, de los hijos y las hijas: ésta es la historia que cuenta para el Señor. Para que esta realidad de la asamblea de Jesús esté viva hoy, es imprescindible reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana. Podríamos decir que la familia y la parroquia son los dos lugares donde se realiza esa comunión de amor, que encuentra su fuente última en Dios mismo. Una Iglesia verdaderamente evangélica no puede sino adoptar la forma de una casa acogedora, con las puertas abiertas en todo momento.

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TODOS SOMOS HIJOS, TODOS SOMOS HERMANOS

En una familia hay diferentes papeles, pero a todos nos une una identidad: ¡todos somos hijos! Nadie elige nacer. Cada uno de nosotros debe su existencia y su vida a una madre y a un padre. No podemos darnos vida a nosotros mismos, sólo podemos recibirla.

Hijos, hermanos, niños

En nuestra catequesis sobre la familia, es importante considerar todas las figuras de la familia, incluidos los hijos, los hermanos y los niños. "Hermano" y "hermana" son palabras que el cristianismo ama mucho. Y, debido a la experiencia familiar, son palabras que entienden todas las culturas y todas las edades. Dirigiéndose a los niños, el profeta Isaías escribe: "Tus hijos se han reunido, vienen a ti. Tus hijos vienen de lejos, tus hijas nacen. Entonces mirarás y estarás radiante, tu corazón palpitará y se expandirá'. Una última reflexión sobre las promesas que hacemos a los niños. Todos decimos: los niños son una promesa de vida, pero ¿nos tomamos tan en serio su futuro, el de los niños y el de los jóvenes?

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PADRES Y MADRES

El camino de la santidad que recorre un padre o una madre pasa por el crecimiento de su amor mutuo y por el amor que dan a sus hijos. Hay una hermosa y poderosa llamada a ser padres y madres. Esa llamada es para compartir con Dios el poder de un amor que genera vida, en la carne y en el espíritu. Es una llamada que durará toda la vida y en todas las circunstancias.

La Iglesia Madre

La Iglesia es una madre. Nuestra Santa Madre Iglesia. Todo ser humano debe su vida a una madre, y casi siempre le debe gran parte de su existencia posterior, de su formación humana y espiritual. Ocurre que, incluso en la comunidad cristiana, no siempre se tiene en cuenta a la madre, que se la escucha poco. Sin embargo, en el centro de la vida de la Iglesia está la Madre de Jesús. Quizá habría que escuchar más a las madres, dispuestas a hacer tantos sacrificios por sus hijos, y no sólo por ellos. Hay que entender mejor su lucha diaria, a qué aspiran para expresar los mejores y auténticos frutos de su emancipación.

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LOS ABUELOS Y LAS PERSONAS MAYORES

Los abuelos y las personas mayores también forman parte de nuestras familias. Hoy en día, la cultura del descarte imperante tiende a considerar a los mayores poco importantes e incluso insignificantes para la sociedad. La vejez, en cambio, es un momento más para responder a la llamada de Dios. Es sin duda una respuesta nueva y diferente, y en algunos aspectos incluso más adulta y madura.

Abuelos para la familia

Mientras somos jóvenes, nos inclinamos a ignorar la vejez, como si fuera una enfermedad que hay que mantener alejada; cuando nos hacemos viejos, sobre todo si somos pobres, si estamos enfermos solos, experimentamos las deficiencias de una sociedad programada en la eficiencia, que en consecuencia ignora a los ancianos. Y las personas mayores son un activo, no pueden ser ignoradas. Es cierto que la sociedad tiende a descartarlos, pero ciertamente no el Señor. El Señor nunca descarta. Él nos llama a seguirle en todas las edades de la vida, y la vejez contiene también una gracia y una misión, una verdadera vocación del Señor. La vejez es una vocación.

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«PERMISO, GRACIAS, PERDÓN»

«En efecto, estas palabras abren camino para vivir bien en la familia, para vivir en paz. Son palabras sencillas, pero no tan sencillas de llevar a la práctica. Encierran una gran fuerza: la fuerza de custodiar la casa, incluso a través de miles de dificultades y pruebas; en cambio si faltan, poco a poco se abren grietas que pueden hasta hacer que se derrumbe». Papa Francisco

La familia y la enfermedad

La enfermedad es una experiencia de nuestra fragilidad, que experimentamos sobre todo en la familia, desde la infancia, y luego, especialmente, en la vejez. A menudo es más difícil para un padre y una madre soportar la enfermedad de un hijo o una hija que la suya propia. La familia, podemos decir, siempre ha sido el "hospital" más cercano. En los Evangelios, muchas páginas relatan los encuentros de Jesús con los enfermos y su compromiso de curarlos: Jesús nunca rehuyó atenderlos, y nosotros también deberíamos hacerlo. La Iglesia nos invita a rezar continuamente por nuestros seres queridos enfermos, tanto personalmente como en comunidad.

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Vocación y familia

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